Posadas suma su programa de gestión menstrual y Misiones ya invirtió 3,7 millones en copitas

En Argentina, más de 12 millones de niñas, adolescentes, mujeres, varones trans y no binaries menstrúan. Sin embargo, los obstáculos que experimentan en el acceso a productos de gestión menstrual (toallitas, tampones, copas u otros), así como los tabúes alrededor de la menstruación, tienen consecuencias en su salud, educación y bienestar. La menstruación es un factor de desigualdad.

Los productos de gestión menstrual (PGM) representan un costo para las personas menstruantes, que son, a su vez, la porción de la sociedad con menores ingresos, mayores niveles de precarización, desempleo y pobreza. Los hogares de menores ingresos son los que sienten los mayores impactos, con niñas y adolescentes que faltan a la escuela o a sus actividades recreativas, y mujeres que se ausentan de sus espacios de trabajo.

Misiones es una de las pocas provincias con iniciativas formales para reducir esas brechas y ahora también se sumará Posadas, con una ordenanza que se aprobó este jueves, iniciativa de la concejal Malena Mazal con un triple impacto, sobre la salud y la economía de las personas menstruantes y sobre el ambiente. Sólo en copitas menstruales, con el aporte estatal, las mujeres misioneras se ahorraron 3,7 millones de pesos.

“Misiones es una de las diez provincias que brindan soluciones con programas propios, como el Ahora Mujer o el plan de entrega de copitas menstruales. Desde que comenzamos, ya entregamos más de 2.500”, explica Natalia Giménez, una de las impulsoras de la visibilización de la problemática menstrual. En 2019 presentó la primera iniciativa que podría ser convertida en ley este año.

Antes, Posadas tendrá el Programa Municipal de Gestión Menstrual, con la finalidad de generar espacios de información y concientización, que garanticen el acceso a la salud menstrual de las personas menstruantes de manera universal e igualitaria, haciendo énfasis en la promoción de productos de gestión menstrual sustentables. Mazal sugiere incorporar productos de Gestión Menstrual (PGM): a las toallas higiénicas descartables y reutilizables, los tampones, los paños absorbentes lavables, la ropa interior absorbente, las copas menstruales.

En Argentina, al adquirir un producto de gestión menstrual (PGM) se paga, como en la mayoría de los bienes, un 21% adicional que corresponde al Impuesto al Valor Agregado (IVA). Desde hace tiempo, organizaciones feministas y activistas reclaman la eliminación del IVA en los PGM, dado que “es un impuesto por menstruar”.

El Gobierno de Misiones incorporó una línea de PGM a su programa de reintegros Ahora Misiones, una política de descuentos para incentivar el consumo, lanzado desde el Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos de la provincia, en articulación con el Banco Macro y los comercios de la provincia. El programa Ahora Mujer, lanzado en marzo de 2021, devuelve entre el 20% y 25% en las compras de PGM realizadas por las mujeres misioneras con tarjetas de débito Visa del Banco Macro, Crédito Visa, Mastercard y American Express del Banco Macro. Además, permite la financiación con una a tres cuotas sin interés.

Las compras deben ser realizadas en farmacias y comercios adheridos al programa. Incluye tampones, esponjas marinas menstruales, paños absorbentes lavables, ropa interior absorbente, copas menstruales y todo producto de contención apto para su utilización durante el período de menstruación. El costo financiero corre a cargo del Banco y de la Provincia.

Se trata de una política que reduce una de las brechas económicas en el acceso a la salud menstrual, con un criterio de inclusión financiera, que además se complementa con otra la acción: la entrega de copas menstruales para los sectores que, por su condición socioeconómica, todavía quedan afuera de la medida de reintegros. En una primera etapa, se distribuyeron al menos 2.500 copas menstruales a mujeres de Misiones. Esas 2.500 copitas equivalen a un ahorro de las mujeres por 3.750.000 pesos. 

En la Argentina, entre 2020 y 2021, se impulsaron diversos tipos de iniciativas:

› Provisión gratuita de PGM

› Reintegros monetarios por compras de PGM

› Impulso a la producción de PGM sostenibles en términos ambientales

› Campañas de sensibilización y concientización sobre la gestión menstrual

› Generación de datos e indicadores para la elaboración de diagnósticos y políticas públicas

Además, se sancionaron leyes de acceso igualitario a la gestión y salud menstrual en cuatro provincias (Tucumán, San Luis, Catamarca y Chaco) y se lanzaron programas de distribución gratuita de PGM y/o descuentos en las compras de estos productos en otras dos (La Rioja y Misiones). A nivel municipal, según el primer Relevamiento Legislativo sobre Gestión Menstrual (2021) realizado por la Red de Concejalas de la Federación Argentina de Municipios entre enero y febrero de 2021, al menos 34 municipios cuentan con ordenanzas o programas que van desde la compra y distribución gratuita de PGM, a capacitaciones y promoción de la producción sustentable de PGM.

Las toallitas, tampones, copas menstruales y otros PGM representan un costo económico extra para mujeres y personas que menstrúan. El costo que implica la menstruación amplifica las desigualdades sociales.

Según estimaciones de la Dirección Nacional de Igualdad de Género y con datos a enero 2022, el costo anual de menstruar se encuentra entre $4.028 y $5.135, dependiendo de si se utilizan toallitas o tampones. Por ejemplo, gestionar la menstruación con toallitas durante un año equivale a:

  • El 70% de una Asignación Universal por Hijo (AUH) (asignación mensual). El valor de AUH es de $5.677 para diciembre de 2021.
  • El 38% de una Canasta Básica Alimentaria (monto mensual) La CBA se estimó en $10.688 para diciembre de 2021.

Es decir, en un hogar con presencia de una mujer adulta y dos adolescentes que menstrúan, se destina sólo a la compra de productos de gestión menstrual el equivalente a más de dos AUH por año.

Además, las mujeres enfrentan condiciones de desigualdad estructurales en su inserción económica. Ganan menos en promedio que los varones, hay una brecha de participación económica de 20 p.p., su inserción laboral es más precaria y presentan mayores tasas de desempleo, especialmente las jóvenes menores de 30 años.

 

Fuentes: ElTerritorio.

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